A PROPÓSITO DEL GÉNERO QUE NO GENERA
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A PROPÓSITO DEL GÉNERO QUE NO GENERA

Hace unos días leí con mucho interés el artículo, El género que no genera, de Ángel García Prieto, médico psiquiatra español, y que me ha llevado a escribir estas líneas por el furor y ruido que está ocasionando en el ámbito mediático la implantación de la ideología de género en nuestro país, a través del sistema legislativo, y educativo, desde muy temprana edad, y que quiere instaurarse en la sociedad, sobre la base de una agenda política.

Me parece que estamos a tiempo de frenar una ideología, que en palabras del abogado Benigno Blanco, “es un tsunami impuesto en tiempo récord”, con graves efectos devastadores en la persona, la familia y la sociedad.

García Prieto, que vive en un país donde la mencionada ideología va a la vanguardia y lleva bastantes años socavando a la sociedad española –no hay más que asomarnos a ella para ver los desmanes que ha ocasionado, en el ámbito legislativo, familiar, educativo, cultural, etc.- refiere que se trata de un “sistema de ideas muy reduccionista o simplista, que parte de la consideración de un enfrentamiento esencial entre el hombre y la mujer y que desea una radical superación de esa pretendida bipolaridad entre los dos sexos; de un modo similar a como pretendieron también, con otras metas, las otras dos ideologías cercanas y fracasadas del siglo XX, que enfrentaron la pureza de la raza (aria) o la lucha de clases (…) Es el sexo el que engendra (del latín ingenerare = crear, hacer nacer), no el género que es estéril; la prueba está en que cuando aumenta la influencia de la llamada ideología de género en la sociedad disminuye la población, no hay más que mirar nuestras estadísticas”.

                Debemos ser conscientes de que esta ideología del mal, o ideología perversa, “hijo malformado del pensamiento marxismo”, como afirma Robert Sarah, impera en Estados Unidos, Europa occidental, pero no así en la Europa oriental o del Este, donde sufrieron la dictadura del marxismo y estos pueblos rechazan la ideología de género porque se trata de una nueva imposición dictatorial, que pretende imponerse como un pensamiento único.

En otros países de América central y de América del Sur, entre los que se encuentra el nuestro, también se rechaza porque tenemos una familia más arraigada y unos valores y principios sólidos que informan nuestra sociedad.

La gran mayoría del pueblo peruano rechaza esta burda mentira, ya que no acepta su núcleo central de considerar que el ser humano nace sexualmente neutro, porque se está negando la realidad del ser humano como hombre y como mujer.

Una sociedad sin diferencias de sexo, vacía el fundamento antropológico de la familia. Varón y mujer tienen la misma naturaleza humana, pero de modos distintos, en cierto sentido se complementan. Por esto, el varón tiende constitutivamente a la mujer, y la mujer al varón.

Volviendo al título del artículo, no queremos el género que no genera, sino varones y mujeres que hagan familia, trayendo ciudadanos al mundo.

El profesor Rafael Alvira aludiendo a las principales funciones de la economía, se pregunta, ¿cómo se hará una buena distribución sin espíritu familiar? ¿quién ahorrará si no tiene familia? ¿quién invertirá dinero a partir de una cierta edad? ¿quién ordenará rectamente el consumo si no hay familia? ¿y el gasto? ¿quién trabajará con verdadera motivación toda su vida si no tiene familia?

Porque en definitiva, si no se produce población no hay economía posible.

9 marzo, 2017

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