DERECHO Y PRUDENCIA
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DERECHO Y PRUDENCIA

Durante varios siglos la Iglesia Católica, además de su competencia en temas religiosos y sobre naturales, también la tenía en asuntos terrenales y mundanos, más aún, era un Estado que dictaba sus reglas, que administraba sus bienes, que imponía y recaudaba tributos y, que ejercía poder sancionador, entre muchos otros.

Con el correr del tiempo, las atribuciones y facultades mundanas de la Iglesia, fueron en descenso, así como también se redujo la extensión de sus dominios hasta quedar reducida al Estado Vaticano dentro de la ciudad de Roma.

Con la disminución de las facultades terrenales de la Iglesia, también se redujo el poder de sacerdotes y religiosos, respecto a los estados nacionales a los que pertenecían. Tan es así, que por ejemplo no podían elegir ni ser elegidos, esto es, no tenían el derecho de sufragio y en la práctica por ello eran, en cuantos ciudadanos, personas con derechos limitados.

Felizmente las modernas constituciones fueron entendiendo que todos somos iguales ante la ley y, que si bien, sacerdotes y religiosos cumplían una labor pastoral para el llamado “Reino de Dios”, no era menos cierto que tenían su nacionalidad, y que, como ciudadanos, eran sujetos de derechos como de obligaciones.

Siendo ciudadanos, podían y pueden manifestarse libremente, en ejercicio del libre derecho de expresión y opinión que la Constitución les otorga, pero lógicamente debiéndolo hacer con mesura, para no confundir sus dos roles, el religioso y el mundano, el religioso principalmente ejercido desde el púlpito, y el mundano en cualquier ocasión.

Siendo los sacerdotes y religiosos, en todas sus jerarquías, personas de influencia como pastores frente al rebaño de sus feligreses, evidentemente tienen que tener mucho cuidado para no dar señales equívocas, en que se confunda el Reino de Dios con el de los seres humanos. Aquí, la regla es tino, mesura y prudencia para no confundir a la feligresía y tampoco molestar a ningún grupo humano pues al fin de cuentas, en alguna medida, todos son parte de la Iglesia cuando profesan la religión mayoritaria de nuestra patria.

Siendo también los sacerdotes y religiosos a los que nos referimos, ciudadanos como cualquier otro, pueden ejercer infinidad de diversos derechos adicionales a los antes expuesto.  Teniendo por ejemplo derechos de suceder a sus causantes, pueden defender las herencias que les corresponden, pueden defender su propiedad frente a intentos de cualquier perturbación, e incluso pueden demandar y ser demandados, como denunciar y ser denunciados, repetimos:  todos iguales ante la ley.

Los sacerdotes y ciudadanos a los que nos referimos, como cualquier otro tienen derecho a su honor y reputación, así como al prestigio y buen nombre.  Si tienen todos esos derechos, no hay motivo alguno para alterarse cuando los hacen respetar, incluso en la vía judicial. En esa vía, la calidad sacerdotal o religiosa no influye ni tiene porque influir con las decisiones de jueces y fiscales. Pensar lo contrario es ofender a nuestros magistrados, que los hay muy correctos y principistas.

Recordemos, los sacerdotes y religiosos, tienen derechos como cualquier otro.

23 febrero, 2019

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