Posiciones

POPULISMO vs REPUBLICANISMO

Las olas de populismo vuelven de tanto en tanto. Una de las razones es la poca memoria de los ciudadanos, o el autoengaño al que, a veces, nos sometemos. Ocurre que nuestro cerebro tiene una forma de trabajar que olvida lo malo y siempre apuesta, muchas veces con pocos argumentos lógicos, por la renovación esperanzadora que trae algún nuevo caudillo. Nos gusta que nos masajeen el cerebro con ideas que sabemos no son buenas pero extrañamente aceptamos. Esta lógica no es propia de oriente o de occidente, de ayer o de hoy, de naciones ricas o pobres, de democracias jóvenes o consolidadas, tampoco de izquierdas o de derechas; el populismo, en verdad, puede surgir y de hecho irrumpe en cualquier país. Y es el nuevo líder virtuoso el que interpreta al pueblo.

El populismo puede aparecer y sus efectos devastadores pueden llegar a destruir cualquier nación. Recuerde sino, países que eran potencias y como líderes populistas trajeron supuestas reivindicaciones o cambios que terminaron en un caos absoluto.

Pero, ¿Qué es exactamente el populismo?

No es una ideología. Es, más bien, una narrativa. Es decir, es una secuencia de hechos que se ordenan caprichosamente con un objetivo político. El populista necesita un espacio, por eso divide, tiene que partir a la sociedad y para eso inserta el odio. Los virtuosos son ellos y los viciosos son los rivales políticos. En esa línea desmantelan instituciones cambiando leyes, constituciones y códigos. Interpretan, según ellos, el sentir popular y se basan a menudo en encuestas que pagan con el dinero de los mismos ciudadanos.

Buscan amalgamar los tres poderes, porque ellos y sólo ellos representan al pueblo. El objetivo es estar en el poder para quedarse en el poder. Es el poder por el poder. Con el tiempo y ante la aceptación de mayorías desinformadas o indiferentes comienzan a ordenar desde lo que usted come hasta lo que usted piensa, o lo que estudia. El populismo siempre crea un enemigo y lo recuerda y lo exalta a más no poder. En el fondo no gobierna con un plan sino con una narrativa: hay un enemigo y lo único que importa es vencerlo y para vencerlo hay que odiarlo. Ese enemigo no puede desaparecer y en ello radica parte de su demagogia, es un lucha sin final y sin victoria porque el populismo es eso, solo una narrativa infinita.

¿Qué es el republicanismo?

El republicanismo representa una corriente de pensamiento que ha comenzado a renacer a finales del siglo pasado. El republicanismo protege la libertad y especialmente se fundamenta en el derecho, en la ley como expresión de la voluntad soberana del pueblo y a la que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo.

El republicanismo tiene tres pilares fundamentales:

El estado de derecho. Porque en una república todos los habitantes gozan de los mismos derechos y deberes, que consagran su participación social y política en términos de igualdad ante la ley. Las leyes aplican a todos sin distinción.

El imperio de la ley. Porque toodas las repúblicas se rigen por un texto legal fundamental, que es la Carta Magna o Constitución. Allí se encuentran escritas todas las leyes y principios jurídicos que rigen y determinan la vida en la república, y que se encuentran por encima de cualquier autoridad política que exista. Una Constitución representa los cimientos de una arquitectura democrática. Y por lo tanto, violar esos preceptos constituye un delito de enormes consecuencias.

La separación de los poderes. Es decir, los poderes públicos de toda república deben ser independientes y autónomos, de manera que provean de estabilidad política y jurídica a la nación. Tradicionalmente estos poderes son tres: ejecutivo, legislativo y judicial. Entendamos la diferencia. El debate político ya no es izquierda vs derecha, sino populismo vs republicanismo.

Para terminar diremos que un gobierno de corte populista confronta sin dirección. Busca Pelear por pelear creando y alimentando enemigos para entretener a la población. Uno de corte republicano respeta las instituciones, las fortalece y trabaja en coordinación sin avasallar a nadie respetando libertad. Una república bien constituida es básicamente un entramado institucional que impide el dominio arbitrario de unos sobre otros, garantizando así la libertad de todos.

22 julio, 2019

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