¿Por qué tomar un seguro? Una cuestión de riesgos.
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¿Por qué tomar un seguro? Una cuestión de riesgos.

Por Augusto Matto Luna

Desde el inicio de la humanidad las personas estamos expuestas a una serie de eventualidades que nos pueden afectar tremendamente. Desde desastres naturales hasta graves o pequeños accidentes, así como enfermedades surgidas en forma imprevista pueden representarnos grandes gastos para restituir nuestro patrimonio afectado o para contar con la mejor atención médica. Incluso estas eventualidades, en situaciones más extremas, pueden dejarnos incapacitados e incluso causarnos la muerte (que dicho sea de paso sabemos que es el único evento que tenemos la certeza que va a ocurrir, aunque no sabemos cuándo).

Todas aquellas situaciones o eventos que pueden afectarnos negativamente es lo que llamamos riesgos. Todos tenemos una forma particular de actuar frente a ellos. En el caso de la salud, podemos llevar una vida más sana con una dieta balanceada, combinado con el deporte y ejercicio, durmiendo la cantidad de horas que nuestro cuerpo necesita, y hasta talvez practicando ejercicios de yoga y/o meditación para mejorar nuestra salud mental y controlar el estrés. Todo esto definitivamente va ayudarnos a minimizar el riesgo de enfermarnos pero, claro está, no va eliminar el riesgo completamente. Y ni que decir de un accidente.

También existen situaciones que pueden afectar nuestro patrimonio, aquellas cosas que con tanto esfuerzo y sacrificio logramos obtener. Nuestra casa por ejemplo podría afectarse seriamente frente a un terremoto (desastre natural imprevisible) o un incendio causado accidentalmente dentro o fuera de ella. Y en el caso del auto, además del obvio riesgo de sufrir un accidente, hay que considerar el riesgo del daño (material o personal) que se puede ocasionar a terceros.

La idea de tomar conciencia de todos estos riesgos no debe servir para angustiarnos sino al contrario, enfocarnos en encontrar formas adecuadas de convivir con esta cierta incertidumbre. Y con mayor razón si tenemos seres queridos que dependen de nosotros.

Existe una manera práctica, directa y relativamente sencilla de controlar inteligentemente todos los riesgos que pueden afectar nuestra salud física y financiera: EL SEGURO.

Contratar un seguro consiste en obtener un servicio mediante el cual un tercero se hace cargo de todas las consecuencias (o parte de ellas) ocasionadas por la consecución de un riesgo (un accidente, una enfermedad, un desastre natural, etc). Es decir, le trasladamos a una compañía de seguros los gastos o pérdidas financieras que podamos sufrir frente a ese suceso no deseado, y de esta manera sentirnos tranquilos que estaremos siempre protegidos financieramente “pase lo que pase”.

Los seguros de salud nos permitirán acceder a servicios médicos de muy alto costo que posiblemente resulten imposibles de pagar por nuestros propios medios. El seguro de hogar (también llamado domiciliario) nos protege frente a un incendio, un terremoto o una inundación que pueda destruir total o parcialmente nuestra casa (o su contenido). El seguro vehicular no solo nos protege frente a los daños causados en nuestro automóvil o a nosotros mismos, sino también a la responsabilidad civil que puede surgir por los daños a terceros.

Y finalmente tenemos el seguro de vida que representa una forma de garantizar que tus seres queridos cubrirán sus necesidades financieras en caso tú ya no estés con ellos. Claro está que la vida de una persona no se puede cuantificar monetariamente (esto sería incalculable), pero si podemos establecer un monto que permita asegurar una calidad de vida similar a la que tú podías darle en vida: pagar deudas pendientes (¡que se heredan!), cubrir los gastos de vivienda, alimentación y educación, etc.

Adicionalmente, el seguro de vida también puede representar una forma de ahorro ya que hay modalidades que permiten generar un fondo adicional que va creciendo con la rentabilidad que ofrece la aseguradora y que podrá ser cobrado en vida por el asegurado al final del periodo contratado. Esto último puede ser usado para constituir fondos de ahorro para estudios universitarios o para la jubilación.

Tenemos entonces en los seguros una solución practica y directa para protegernos frente a los riesgos con los que tenemos que convivir ineludiblemente. Sin embargo, contratar un seguro puede resultar una tarea algo confusa cuando no se cuenta con una asesoría experta, transparente y enfocada a las necesidades específicas de cada persona. Actualmente en el mercado de seguros existen variedad de alternativas para cada tipo de seguro, por lo que es muy importante la asesoría de un corredor o bróker de seguros que te presente más de una opción para poder comparar y ayudarte a elegir la mejor opción. Asimismo, tu corredor está para explicarte y responder todas las dudas que puedas tener respecto a las coberturas de un seguro para que tengas la certeza y la claridad de lo que estás contratando, de lo que tu seguro te cubre y de lo que no.

Si estas interesado en saber más de los seguros y como usarlos para administrar inteligentemente los riesgos, estaremos muy gustosos de asesorarte en todo lo necesario para lograr esa tranquilidad que tú y tu familia merecen.

6 enero, 2020

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