LUCHA DESIGUAL
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LUCHA DESIGUAL

Si bien en el boxeo no se le ocurriría a un peso pluma enfrentar a un peso pesado, lamentablemente en el Perú, para enfrentar a un gran consorcio de pillos, con notoria experiencia en delincuencia internacional y corrupción organizada, se puso a un grupo de personas tanto de la Procuraduría General de la República como del Ministerio Público, que probablemente estaban habituados a luchar contra la delincuencia común nacional, pero no contra la delincuencia con ramificaciónes en varios países, con vínculos con la banca internacional y con paraísos fiscales.

Evidentemente fue una lucha muy desigual y, pese al trabajo esforzado, seguramente en buena onda de los representantes del Estado Peruano, se los comieron con zapatos y todo.  En efecto, en lugar de negociar para la cooperación eficaz y la confesión sincera, por el íntegro de las obras que ejecutaron los brasileros, solamente se hizo ello respecto a cuatro, cuando sabemos que por lo menos había veinte y entre las faltantes las que tenían mayor inversión comprometida del Estado Peruano

La información que dieron los dueños, directivos y altos ejecutivos de las constructoras brasileras comprometidas, lo fue probablemente con carácter poco relevante y a cuentagotas, lo que demandó infinidad de viajes de los representantes de la Procuraduría y del Ministerio Público al Brasil y a otros lugares desde donde manejaban las retribuciones corruptas.

Como si fuera gran manjar, nos dieron los mendrugos de los ya famosos “codinomes”, pero guardaron en secreto, los nombres verdaderos a que se referían los seudónimos y, encima pretendieron el aplauso de la tribuna.

El resultado salta a la vista, se negoció en desigualdad, de los que intervinieron desde ambos lados de la mesa de negociaciones, como también de su experiencia y preparación. No se podía comparar la sapiencia para el mal de los corruptores, con la falta de preparación de nuestras autoridades para afrontar caso tan importante y complejo. Insistimos, seguramente ello, porque no estábamos habituados a conciliaciones tan grandes, con tantos intereses en juego y, con personas tanto en el Perú como en el extranjero, que hacían lo imposible por el fracaso de la investigación y que no se llegase a saber la verdad.

El avance fue reducido, pero se magnificaban a través de la prensa los pequeños logros, para hacerlos ver como gigantescos, cuando eran menos que pigmeos y, encima, cuando se abre las posibilidades de una renegociación que pudiere ser integral, tanto el Presidente de la República y su Presidente del Consejo de Ministros, se rasgan las vestiduras, el primero para afirmar a los cuatro vientos que no se negocia con la corrupción y, el otro, expresando que no hay nada oculto, cuando se pretendió negar reuniones absolutamente valederas para la búsqueda de una solución total.

Si se trata de los intereses de nuestro país, podremos tratar hasta con el demonio, pero si es que les resulta tan incómodo conversar con los delincuentes del Brasil, ahora que es probable tengan un Parlamento dócil, pues que presenten propuesta legislativa para abrogar la confesión sincera y la colaboración eficaz.  Serían más coherentes que ahora.

25 febrero, 2020

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